7/9/08

Ansiedad desatada

Hoy día si que fue la gota que rebalsó el vaso. Tanto así que lo único que deseo con todo mí ser es hacerme los exámenes psicológicos pertinentes para convertirme en uno más de los miles de hijos bastardos del Ravotril. Puede sonar bastante insano mi comentario, además de delatar que no tengo una capacidad de ahorrar dinero muy desarrollada. Esto porque la pastilla anteriormente mencionada se la puedo comprar a muchos amigos que también las toman (o debieran tomarlas) por una cantidad razonable de dinero, lo cual me saldría más barato que pagar todos los exámenes que tenía que hacerme desde hace 3 meses atrás (al parecer mi ambiente ayudó un poco en mi deseo). Pero sinceramente prefiero invertir en imagen y ser un estúpido drogado políticamente correcto, en vez de una persona ahorradora que se dopa para no odiar tanto al mundo. Porque... ¿Para qué vamos con una cosa por otra? Si la gran mayoría de la gente sabe que el tratar de calmar la ansiedad sin una receta médica es un antivalor occidental.


Ahora que quiero realizarme los exámenes, me tendré que exponer –de nuevo- al nunca bien ponderado test de Roschtart. Y la verdad esta vez tengo ganas de hacerlo. Me pregunto si esta vez veré gatos aplastados y cosas por el estilo como en el examen anterior.


En fin... mi cumpleaños será el 30 de septiembre. Ojala que para esa fecha abra un obsequio y, dentro de él, encuentre una receta con un ansiolítico incluido.

1 comentario:

Sir Toto Potrillo dijo...

Pablo, a buena hora te integras a esta globalizada sociedad exponiendo un trozo de ti que quizá algunos desconocen y quizás otros ignoran.

Siento que hay cosas que deberían decirse dentro de cuatro paredes almohadilladas, un sofá cómodo y una estufa interminable para que no se nos calcinen los huesos de nuestra propia frialdad.
Creo que eres alguien que tiene un alma muy noble, muy valiente... y bella a su manera. Me gustaría tan solo ver adónde llega tu nómada intención.
Cuidate mucho, hueón.
Siento tener que decírtelo por este medio, pero creo que estoy aprendiendo a agarrarte cariño y a considerarte un hueón un poco más allá de la gente en la Alameda.
Un abrazo.
Nos estaremos viendo, pa' chelear piola y pa' seguir exponiendo nuestros troquelados trapos sucios.
Un beso.
Cuídate el alma, ¿me oiste?
Adieu.
Toto Potrillo.